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--- No le buscamos pareja a nadie, pero le damos los principios necesarios para una buena elección --- |
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Sin Floro, estableciendo Relaciones Interpersonales Por:
Sergio Gonzáles Es lógico, natural y humano que cada hombre o mujer se ame a si mismo en gran manera: Si pudieras, te levantarías cuando el cuerpo te diga “¡Ya, sal de la cama!”; Te bañas; Te afeitas; Desayunas bien; Te vistes de la mejor manera para ir a estudiar, trabajar o ver a la enamorada; Si cruzas una calle, lo haces cuando no hay peligro para ti; Si estornudas te preocupas; Evitas golpearte, resbalarte o tropezar; etc; etc; etc. Pero, en tu trato diario con otros, sientes la misma preocupación por ellos? Es posible que muchas veces experimentemos satisfacción cuando expresamos amor hacia nuestros familiares, la enamorada o esposa. Y, en un segundo nivel, hacia los amigos. Y en un tercer nivel hacia los compañeros de estudio o de trabajo. En esta conducta, aparentemente buena y aceptada por Dios, estamos actuando como los satanistas:
El título de esta charla no quiere decir “Cómo llevarse bien con los demás”. Hacerlo implica ceder y aceptar a los demás como son, sin interesarnos por ayudarlos a mejorar. Relacionarnos con otros saludablemente no significa quedarse callado ante personalidades conflictivas, caracteres duros y reacciones que podrían herir a otros. No es decir “chicheñó”, como hacía el personaje de Ricardo Palma. Relacionarnos con los demás no es mantener con otros una paz barata: Juan el Bautista fue de bendición para muchos, aunque no se quedó callado ante situaciones injustas o inmorales. Establecer
relaciones saludables no es mantener una sonrisa de comercial de televisión,
ser agradables, simpáticos y exhibir una avasalladora personalidad de
vendedor de seguros o autos. Las relaciones interpersonales saludables
y sanas implican que brindemos salud al alma de los demás. |
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