--- No le buscamos pareja a nadie, pero le damos los principios necesarios para una buena elección ---
Secciones
----------------------------------
----------------------------------
----------------------------------
----------------------------------
----------------------------------
----------------------------------
----------------------------------
----------------------------------
----------------------------------
----------------------------------
 
 
 
 
 
 
 
 
     
     
     
     
     
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
.Artículos para Jóvenes: 1 / 2 / 3..
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
 

Identidad, base de la autoestima

En busca de la identidad perdida. Toda gran obra humana, tanto entre los hijos de Dios como entre los no creyentes, siempre ha partido desde un sueño o visión que se convirtió en la guía, en el faro en la oscuridad, en el punto cardinal a seguir aun en medio de las dificultades o tinieblas. Pero para que estos sueños y visiones empezaran a ser realidad, se tuvieron que cultivar primero en la propia persona que los llegó a realizar. Sólo cuando comprendes que tus acciones son el fruto de lo que eres, notarás la diferencia entre comportarte como un cristiano y ser un cristiano (Mt.7:21-23). Una identidad bien forjada es característica del verdadero cristiano, que es totalmente opuesto al que vive sólo de apariencias.

Al igual que hoy en día, en los tiempos de Jesús la gente estaba desencantada de la religiosidad y también de los líderes políticos. En medio de toda esta frustración y desesperanza, llegó un hombre que cambió definitivamente la historia de la humanidad, no por lo que hizo sino por lo que fue, es y será.

Desde pequeños o desde nuestros primeros años de creyentes hemos aprendido las parábolas de Jesús, los milagros de Jesús, los dichos de Jesús, las enseñanzas a sus discípulos y la forma en que enfrentó a los líderes religiosos de su tiempo; sin embargo para la mayoría de cristianos hoy en día, pasa desapercibido que al inicio de su ministerio, luego de haber sido lleno del Espíritu Santo, Jesús estableció claramente lo que iba a desarrollar en los siguientes años de su vida. Él hizo una declaración de su misión personal. En esta declaración reveló claramente su identidad.

En Lucas 4:16-21, manifiesta el propósito por el cual había venido al mundo. Pero si nos detenemos en los versículos citados podemos ver cómo ésta refleja también parte de su identidad histórica, tanto familiar como cultural. La obra que el venía a hacer no la acabada de inventar. Estaba allí para llevar a su culminación lo anunciado por los profetas y lo que tanto habían anhelado sus antepasados. Venía a consumar la obra iniciada por su Padre.

Nota que la gente que le escuchó pensó en él en términos de su procedencia familiar. – ¿No es este el hijo de José?. Más tarde también dirían de él los fariseos. – ¿puede venir algo bueno de galilea?

Somos lo que hemos heredado de nuestra historia familiar y cultural. Con sus virtudes y defectos. Pero más allá de los hechos, evidentes a todos y que tiñen nuestras vidas invariablemente, también van a jugar a nuestro favor o en contra, las imágenes y conceptos que cultivemos sobre nuestra herencia histórica. Las imágenes y esquemas mentales que hayamos desarrollado en nuestras mentes. Pueden existir fortalezas mentales que hemos adquirido de nuestros antepasados y que será necesario remover para que no impidan nuestro crecimiento espiritual.

Si te hubieran dado a elegir donde nacer, hubieras escogido el lugar donde naciste? ¿Qué virtudes tiene tu familia que te enorgullecen? Tu propia historia personal, influenciada por la familia, la educación y la cultura en la cual has crecido también a contribuido a lo que eres ahora.

La identidad resulta tan importante en las relaciones que Dios establece con su pueblo que Jesús cambió el nombre de Simón por Pedro. Dios mismo les cambió el nombre a Abraham y a Israel.

Hubo un joven, quien inicialmente se llamaba Oseas (salvación) y luego fue llamado Josué (Jehová salva). Fue él quien tuvo el encargo divino de dirigir al pueblo de Dios en su ingreso a la tierra prometida, tarea que Moisés no pudo cumplir.

Nota también la clara imagen que ello nos presenta del cumplimiento del ministerio de Jesús, al ser él quien nos dirige hacia la vida eterna prometida por nuestro creador. Esta obra de restaurar la comunión con Dios fue iniciada con la ley pero se cumplió cabalmente por el Mesías. No es mera coincidencia que Jesús es la forma griega del nombre arameo Josué.

La identidad es la respuesta a la pregunta ¿Quién soy yo? Y la primera forma en que debemos reflexionar en torno a ello es revisando tu historia personal, familiar y cultural. Siempre a la luz de la Palabra de Dios.

Ello requiere un tiempo activo de meditación para encontrar y valorar motivos de gratitud y gozo. También en ocasiones de restauración o renuncia ante las cosas que no son la voluntad de nuestro buen Padre Celestial. Te animo a que separes un tiempo especial de meditación y escribas reconociendo cada aspecto de tu identidad histórica.

Por: Psicólogo Jonán Pecho Galarza

 
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------